Antes de largar amarras te dice dónde fondear y qué sonda hay. Mientras gobiernas, el rumbo, la hora de llegada y una línea que esquiva la costa. Al volver a amarrar, el cuaderno ya está escrito.

Qué hay en ese punto —cala, fondeadero, puerto—, qué sonda da, cómo estarán la mar y el viento hora a hora, y a qué hora hay pleamar.
Y si el fondo es posidonia, te avisa: en Baleares está protegida por el Decret 25/2018 y fondear encima se multa. También te marca las reservas marinas y los avisos de temporal en vigor.

Marcas el destino y tienes lo que hace falta para gobernar: el rumbo a seguir, cuánto te has ido de la derrota, las millas que llevas y a qué hora llegas — calculada con tu velocidad media real, no con una teórica.
Si vas siguiendo la línea por pasos, además de lo que falta al paso siguiente sigues viendo lo que falta al destino entero. Y puedes cambiar de destino a mitad de travesía: se recalcula todo.

El Apple Watch enseña lo que hace falta mientras gobiernas: velocidad, rumbo, posición, recorrido y la hora de llegada. Números grandes, para leerlos de un vistazo con el sol de cara y una mano ocupada.
Empezar y parar la singladura también se hace desde ahí, así que el móvil se puede quedar en el bolsillo toda la travesía. Y con la singladura en marcha, la pantalla del reloj se mantiene despierta.
Si no tienes Apple Watch, Offing funciona exactamente igual. El reloj suma, no hace falta.

Offing te propone una línea quebrada que rodea la costa y te dice cuánto se alarga respecto a la recta. Puedes seguirla por pasos: el rumbo y la hora pasan a ser al paso siguiente —que va cambiando solo según lo dejas atrás— y sigues viendo cuánto falta hasta el destino.
Lo dice claro antes de dibujarla: sólo sabe dónde hay tierra. No sabe sondas, bajos, cables ni viveros. Es una idea de por dónde va la cosa, no una derrota.
Offing lleva su propia cartografía. Descargas la zona con wifi en el puerto y a partir de ahí la carta se dibuja desde el propio teléfono: haz zoom, muévete, consulta — sin una sola barra.
El GPS del iPhone no necesita datos. Por eso la singladura se sigue grabando en modo avión, a millas de la costa y con la pantalla apagada.

Cada singladura queda entera: el recorrido dibujado en la carta, las millas, las horas, de qué puerto a qué puerto. Encima van tus anotaciones —cada una con su hora y su posición— y las fotos del día.
Eliges un periodo y sale el cuaderno en PDF, para guardarlo, imprimirlo o mandarlo. Y la travesía en GPX si la quieres en otro sitio.
Balizas, cardinales, faros, restos y rocas con los símbolos que ya sabes leer. Cartografía OpenSeaMap y OpenStreetMap.
Si te olvidas de parar y el track se mete en tierra, te avisa y cierra la singladura por ti.
La carta gira contigo, como en el plotter. O norte arriba, si lo prefieres.
Los datos en la muñeca y los botones de empezar y parar. Y si no tienes reloj, el app funciona exactamente igual.
Lo que escribas queda con su hora y su posición. Las fotos, dentro de la singladura del día.
Bajas la zona en el puerto y la carta responde igual a diez millas de la costa, en modo avión.
La cartografía viene de OpenSeaMap y OpenStreetMap. Es una ayuda, no una carta náutica oficial: no lleva sondas fiables ni está corregida por ningún servicio hidrográfico.
No la uses para decidir rumbos, pasos ni fondeos. Lleva siempre a bordo la carta oficial y los medios de navegación que exige la normativa.
Te lo decimos aquí y te lo repite el app la primera vez que lo abres. Preferimos que sepas exactamente qué estás comprando.
Sin cuota, sin cuenta, sin renovaciones que cancelar en noviembre.